Cuando terminó 2º de Bachillerato, llegó la graduación, momento muy esperado por todos. Ese fin de semana fue una locura, todo fiesta y más fiesta y el cansancio y las ojeras comenzaron a aparecer el domingo por la tarde.
Tras un curso duro como el que acababa de pasar, lo menos que te apetece es volver a coger los libros de nuevo. Nos acostumbramos muy rápido al descanso, el finde de la graduación había sido agotador pero era el primer fin de semana en mucho tiempo que no cogía un mísero libro. Decidí darme un par de días de descanso más, estaba saturado, y sabía que no podía comenzar a estudiar tan pronto, no iba a llegar vivo al inicio de las pruebas sino.
Mi comunidad, Castilla y León, para variar, es siempre la última en todo y por eso, las pruebas fueron el 14, 15 y 16 de junio de 2016, mientras personas conocidas de otras comunidades comenzaban ya el largo y esperado verano.
Esos días no hizo mucho calor, una bendición, y la verdad es que se me pasaron más rápido de lo que pensaba pero fueron igual o más angustiosos de lo que creía que iban a ser.
Lengua, Historia e Inglés el primer día.
Física y Química el segundo.
Mates y Biología el tercero.
Sí, me presenté por tres específicas aunque por mi salud mental sólo me preparé dos, dejé química, uno de los errores más grandes que he cometido este año, pero de todo se aprende.
Para seros sinceros, no estaba contento con como me había salido la PAU. En casi todos los exámenes del curso salía muy satisfecho, sin dudar acerca de nada. Luego los resultados pueden ser muy distintos a tus percepciones pero en ese caso no salía para nada satisfecho y dudaba hasta de si había puesto mi DNI bien.
Al contrario de lo que le suele pasar a otra gente, yo me iba poniendo cada vez más nervioso a medida que iban a pasando los exámenes. Por lo general, en la primera prueba que suele ser la de Lengua, vas un poco cagado, literal. No fue mi caso, me fui mentalizando durante los días previos a no ponerme nervioso en ninguna ocasión y lo cumplí, aunque sólo en los primeros.
Como os digo, la PAU no fue mi momento más brillante. Pero bueno, tampoco podía hundirme ni tirarme de los pelos. Hasta que no salieran las notas, no podría saber de primera mano como de graves habían sido los 'daños'.
Una semana después, a las cinco en punto de la tarde, las notas de la PAU fueron publicadas y no era capaz de abrir la aplicación para mirar mis calificaciones. Me era imposible. Al final, con los ojos medio cerrados vi qué había sacado en cada una de las asignaturas y...
No sabía si reír o llorar. Las notas eran muy buenas y echando un vistazo global, tenía que estar feliz, muy feliz, por haber tenido semejantes notas.
Pero no, no estaba feliz. Eran buenas notas pero, ¿sería suficiente?
Decidí agarra el toro por los cuernos(¿qué mas podía hacer?) y al día siguiente fui al instituto a hablar con los profesores para volver a hacer los exámenes en los que consideraba que tendría que tener más nota. De esta forma, sabría en qué asignaturas debía pedir una doble corrección.
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